El pasado viernes 12 de junio se presentó el libro Análisis funcional, geográfico y prospectivo del Programa Sembrando Vida en México en el Foro de Química del Museo Universum. El evento fue coordinado por la Dirección General de Divulgación de la Ciencia.
El acto inició con las palabras inaugurales de Manuel Suárez Lastra, director general de Divulgación de la Ciencia, y posteriormente, se dio paso a un panel de comentaristas moderado por Alejandro Velázquez Montes. En este espacio participaron destacados académicos y funcionarios públicos, entre ellos Pablo López Ramírez y Helena Cotler (ambos de CentroGeo), Javier Delgadillo Macías (UNAM), Lucero Ibarra Rojas (CIDE), y Miguel Ángel Paz (Secretaría del Bienestar).
Antes de concluir, se abrió un segmento titulado «Detrás de cámaras: el trabajo inter y transdisciplinario del libro», donde Ana L. Burgos (coautora, UNAM) y Adriana Luna Nieves (coordinadora, CentroGeo) compartieron detalles del proceso de investigación y colaboración colectiva.
La obra es un trabajo colectivo de 17 investigadoras e investigadores de diversas instituciones nacionales, editado por CentroGeo A.C., bajo la coordinación de Adriana L. Luna-Nieves y Oscar Salvatore. A lo largo de sus 209 páginas, el libro ofrece un análisis transdisciplinario e integral sobre el diseño, la expresión territorial y las trayectorias futuras de este programa de política pública en el ámbito rural.
El análisis de la publicación se divide en tres ejes fundamentales:
Más allá de la presentación formal, esta obra colectiva se consolida como un insumo indispensable para abrir un debate profundo y maduro sobre el futuro del campo mexicano.
Al conjugar el rigor científico, el análisis geográfico y la planeación prospectiva, los autores no solo radiografían el estado actual de una de las políticas públicas más ambiciosas del país, sino que trazan una hoja de ruta crítica para entender bajo qué condiciones reales es posible transformar el entorno rural.
En un escenario global y nacional cada vez más complejo, el libro nos invita a reflexionar sobre la importancia de basar la toma de decisiones en la ciencia y el territorio, recordándonos que el éxito de cualquier programa social no se mide únicamente en sus intenciones, sino en su capacidad para echar raíces sostenibles en las comunidades que busca transformar.
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